¿Para qué orar y por qué orar?

Para que exista una comunicación fluida, primeramente, se debe considerar 2 puntos Imprescindibles:
- Importancia.
- Interés
Dios el creador debe ser considerado importante y de mucho interés. Solo así se puede entablar una buena comunicación. Si uno de esos dos puntos falla, probablemente, no habrá una buena comunicación (oración); en consecuencia, conversar con Dios el creador se hará muy tediosa.
Efectivamente, cuando alguien no te interesa y, si la persona no es muy importante, quizá no tengas tiempo para comunicarte. Es lógico que, en esas circunstancias, te comunicarás unos pocos segundos o tal vez unos minutos.
Saca tiempo para la persona interesante
Para entender a la "FE" con precisión científica, primeramente, explicaré lo que hace la investigación científica.
Existen dos tipos de investigación, la básica que genera conocimiento y la investigación aplicada que resuelve problemas. Cada tipo de investigación utiliza diferentes metodologías, sea cualitativa, cuantitativa o mixta. Estas metodologías plantean hipótesis para ser comprobadas a través de herramientas estadísticas y emitir resultados de hipótesis positivas o nulas. Estos tipos de investigación científica, con sus metodologías, miden datos existentes de objetos visibles (observables) para su comprobación y luego emitir un juicio de valor.
Si Dios no es un objeto visible (espíritu), entonces, no cumple el requisito estipulado por la ciencia para su respectiva investigación científica. Por lo tanto, para saber y conocer la existencia de Dios se tiene que investigar lo intrínseco de la persona de FE. Las personas que creen y dicen tener a Dios en sus vidas, deben ser considerado como objetos visibles para su respectiva investigación científica. Es a través de la investigación científica cualitativa donde se puede determinar la existencia del Dios que se cree.
Sería un grave error investigar a Dios en lo exterior, porque Dios es espíritu e invisible a los ojos del investigador. En consecuencia, la ciencia tendría un grave problema de investigación sin, hasta la fecha, tener una herramienta adecuada para trabajar con lo invisible. Más información en: Esulgo
La ciencia y la FE razonable, son rigurosas
La FE razonable utiliza los resultados de la investigación científica para afianzar su FE. [Esulgo]. Por lo tanto, la FE razonable es rigurosa. Sin FE no se puede comprender nada de lo espiritual. La FE razonable, es la puerta que te introduce a un mundo diferente y va más allá de los límites científicos. Por tal razón, para conocer y amar a Dios, tienes que entrar primero por esa puerta rigurosa llamado FE.
Ahora bien, Dios el creador puede interesarte por lo que ÉL tiene la investidura máxima de su creación. ¿Quién puede ser más importante que el creador de los cielos y tierra? Nadie. Sin embargo, algunas personas se jactan por lo que inventaron transbordadores espaciales, aviones, barcos, computadores, celulares, satélites, etc. Se debe recordar que las invenciones de los hombres son transformaciones de la materia creada. El hombre solo transforma la materia existente, a eso le llaman invento o invención. por lo tanto, las invenciones no son ni la milésima parte de la creación.
Si los seres humanos llegaran a comprender lo importante e interesante que es Dios, entonces orarían en todo tiempo sin importar las dificultades, pandemias, tensiones, peligros o incertidumbres. Jesús enseñó a sus seguidores orar en todo tiempo. Tan fervientes y tan directas eran las oraciones de Jesús que una vez, cuando Él había terminado de orar, sus seguidores se acercaron a Él y le dijeron: “Señor, enséñanos a orar” (Lucas 11:1). Esulgo
Ezequías oró cuando su ciudad era amenazada por el ejército invasor de los asirios comandado por Senaquerib. Todo el ejército de Senaquerib fue destruido y la nación fue librada por una generación más… porque el rey había orado. 2 reyes capítulos 18 y 19
Elías oró, y Dios envió fuego del cielo para consumir la ofrenda del altar que él había construido en presencia de los enemigos del Señor. Eliseo oró, y el hijo de la sunamita resucitó de los muertos. Jesús oró junto a la entrada de la tumba de Lázaro, y el que había estado muerto durante cuatro días salió, vivo. El ladrón crucificado oró, y Jesús le aseguró que iba a estar con Él en el paraíso. Pablo oró, y nacieron iglesias en Asia Menor y en Europa. Pedro oró, y Dorcas resucitó para poder servir a Jesucristo varios años más. 1 Reyes 18:36-38; 2 Reyes 4:32-37; Juan 11:41-44; Lucas 23:42-43; Hechos 9:36-42)
A diferencia de Él, ¡cuán poco tiempo y con cuán poca intensidad se ora! Cada mañana, se recita a las apuradas partes de versículos que aprendiste de memoria y te despides de Dios por el resto del día, hasta que nuevamente a las corridas le envías algunas peticiones finales por la noche. Este no es el programa de oración que Jesús diseñó. Jesús rogaba durante mucho tiempo y en repetidas ocasiones. Está escrito que pasaba noches enteras suplicando fervorosamente. Pero ¡qué poca perseverancia, qué poca persistencia le demuestras en tus ruegos!
No te canses de orar a solas
Con frecuencia, nuestro Señor oraba solo, apartado de toda distracción terrenal. Le insto a que elija una habitación o un rincón de su casa donde pueda encontrarse con regularidad con el Señor. En especial cuando todos los niños de casa y los otros que aún no han conocido a Cristo se hayan dormido. Esa oración callada, escondida, en la que el alma se encuentra con Dios acercándose a su presencia puede ser la bendición más grande para usted y los tuyos.
Cuando observamos la vida de oración de Jesús, notamos la intensidad con que Él oraba. El Nuevo Testamento dice que, en Getsemaní, Él clamó a gran voz; que, en la intensidad de su súplica, cayó en terreno húmedo del huerto; que rogó hasta que su sudor era “como gotas de sangre” (Lucas 22: 44).
Jesús nos enseña por quién debemos interceder. ¡Cuán sorprendentes son sus instrucciones, y su ejemplo! Nos dice: “Oren por quienes los ultrajan y los persiguen” (Mateo 5:44). Debemos rogar por nuestros enemigos y pedir a Dios que los lleve a Cristo y, por Él, los perdone.
Las primeras palabras que Jesús pronunció desde la cruz, después que los gruesos clavos habían atravesado sus manos y sus pies, fueron de intercesión por quienes lo habían crucificado: “–Padre –dijo Jesús–, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). ¿Cuántas veces has pasado algún tiempo orando por tus enemigos?

