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A ti, que sufres en silencio. A ti que soportas daño que no mereces. A ti que has tomado la decisión de callar para no herir a los que te rodean. A ti, cada día que luchas por seguir adelante. A ti que te superas y que vives con miedo a que conozcan tu dolor. A ti que lloras a escondidas. No mereces sufrir más, no merece callar tu dolor, no mereces que golpeen tu dignidad. Lo que te mereces es gritar y que te escuchen, mereces dejar de sufrir. No permitas que te destruyan, ni que arrojen al vacío todo lo que has construido; todo lo que eres, todo lo que vales. No mereces el dolor que ahora sientes, pues no mereces derramar ni una lágrima más. Sécate las lágrimas y empieza a dibujar qué es lo que quieres. No dejes que los demás hablen por ti. No dejes que nadie calle lo que quiere salir dentro
Pasó la hora de los escondites.
Pasó la hora de los escondites y de coleccionar cicatrices; el primer cambio es el primer paso. Las lágrimas ya no solucionan nada, las lágrimas ya no calman, ya no llores más, es el momento de actuar. 1 Pedro 5:10 “Y después de que ustedes hayan sufrido un poco de tiempo, Dios mismo, el Dios de todas gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará fuertes, firmes y estables. Romanos 8:18 “De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros”. Romanos 8:35 “¿Quién no separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambre, diligencia, peligro, o la violencia?.
Digo esto, porque sé que puedes.
Digo esto, porque sé que puedes, sé que quieres. Solo falta un empujón, un empujón para pedir ayuda; para dar a conocer al mundo en cómo te sientes y en donde te encuentras. A ti que lloras, a ti que buscar estar sola y que acaben los días hasta que acaben; pero no, aún quedan fuerzas, aún queda la esperanza y que no se ha perdido todavía. Un pequeño paso te acerca a un gran cambio. No permitas que la soledad te haga creer que es una situación real; recuerda, no estás sola. Sé muy bien que el primer paso es el más difícil de dar; pero, por ahí comienzan los grandes cambios. No te valen más corazas, ni tienes manos para más escudos; no creas que haces nada malo; no eres quien te dicen ser. Lloras y sigues alimentando el rio del dolor; pero, esas lágrimas no merecen ser más tuyas; no mereces regar algo que duele tanto. Es momento de dirigir tus pasos hacia otro cambio, en otra dirección.
Recuerda, lo mejor está por llegar.
Recuerda, lo mejor está por llegar… esto es para ti, para que veas que hay alguien que escucha tus lamentos, que hay alguien que sabe que lloras; que hay alguien que te quiere y no te abandona, sal y muestra tu dolo. Date la oportunidad que mereces para ser feliz. Aprovecha las pocas fuerzas que quedan para no rendirte, para sacar lo que llevas dentro, para hablar.
2 Corintios 1:3-4 “Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren”. Isaías 53:3 “Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, hecho para el sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado, y no lo estimaron.”
2 Corintios 1:3-4 “Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren”. Isaías 53:3 “Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, hecho para el sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado, y no lo estimaron.”
No te rindas, no cedas.
No te rindas, no cedas…Imagina que te aguarda un camino mejor del que ahora transitas, no dejes de pensar con un día a día mejor. El dolor se acabará, que dejarás de llorar. No hay tormenta que puede vivir en el cielo. Todas están de visitas. Por eso… no dejes de hablar, no te escondas. No dejes que ellos hablen por ti, Mereces ser feliz. Espero que puedas ver que esto es para ti, que hay soluciones y personas que quieren ayudarte a caminar hacia adelante. Esos días, en que parece que todo sale mal. Los que parecen de 48 horas, los que parecen contar con un asola. Es para ti que lloras; para ti que sufres. Escúchame y escúchate. Tú eres quien merece decir por ti y mereces algo mejor. No dejes de imaginar que esto acabará, porque así será. “Porque la vida es tuya en Cristo Jesús y tuyo también el deseo; porque cada día es un nuevo comienzo y es hora y el mejor momento, porque no estás solo ni sola.
Job 1:20,21 “Al llegar a este punto, Job se levantó, se rasgó las vestiduras, se rasuró la cabeza, y luego se dejó caer al suelo en actitud de adoración. Entonces dijo: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo he de partir. El Señor ha dado; el Señor ha quitado. Bendito sea el nombre del Señor”.
Gálatas 3:28-29 “Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. Y ustedes pertenecen a Cristo, son la descendencia de Abraham y herederos según la promesa.
Job 1:20,21 “Al llegar a este punto, Job se levantó, se rasgó las vestiduras, se rasuró la cabeza, y luego se dejó caer al suelo en actitud de adoración. Entonces dijo: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo he de partir. El Señor ha dado; el Señor ha quitado. Bendito sea el nombre del Señor”.
Gálatas 3:28-29 “Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. Y ustedes pertenecen a Cristo, son la descendencia de Abraham y herederos según la promesa.
