De dónde vienen las guerras

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El origen de las guerras nace en el libre pensamiento humano mal direccionado.

Miller (2023) sostiene que la guerra cognitiva busca influir sistemáticamente en las creencias y procesos de razonamiento de poblaciones enteras mediante desinformación y manipulación informativa, lo que puede erosionar la cohesión social y crear condiciones propicias para conflictos políticos y militares.

Yendell y Herbert (2025) demuestran que actitudes autoritarias, combinadas con visiones ideológicas rígidas, incrementan significativamente la legitimación social de la guerra, mostrando cómo ciertas formas de pensamiento contribuyen al apoyo colectivo de la violencia armada.

Sharfuddin (2025) argumenta que la guerra psicológica utiliza la manipulación deliberada del pensamiento y las emociones para debilitar sociedades, lo que demuestra que la distorsión cognitiva puede ser un instrumento estratégico clave en los conflictos armados modernos.

Rodriguez, Bollen y Ahn (2015) muestran que la coherencia cognitiva extrema y la conformidad social favorecen la polarización de creencias, un fenómeno que puede aumentar la probabilidad de conflictos sociales intensos.

(Biblia Reina Valera Actualizada [RVA-2015], Santiago 4:1–2; Efesios 4:23) ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre ustedes? ¿No son de vuestras concupiscencias, las cuales combaten en vuestros miembros? Codicias, y no tienes; matas y ardes de envidia, y no puedes alcanzar; combates y guerreas, y no tienes lo que deseas.

ETIMOLOGÍA

Liddell et al. (1940) Concupiscencia, proviene del griego epithumia y del latín concupiscentia, que significa desear ardientemente, ambicionar, ansiar.

Los conflictos entre las personas surgen de deseos desordenados que luchan en el interior del ser humano (RVA-2015, Stg 4:1–2). Por ello, la Escritura exhorta a una transformación interior mediante la renovación de la mente (RVA-2015, Ef 4:23).

El libre pensamiento, cuando es manipulado, separado de la ética y la crítica, puede transformarse en un mecanismo que legitima la violencia, intensifica la polarización social y contribuye a la aparición o escalada de conflictos armados.

El libre pensamiento, mal direccionado, ambiciona el bien ajeno sin importar el sufrimiento del prójimo. Invaden territorios, colonizan, toman mujeres ajenas, borran culturas y matan sin piedad y llevan a la ruina. Con el libre pensamiento, plagado de maldad, violan sexualmente a las personas. Dicen ser libres para pensar y secuestran para obtener beneficios y, sin razón alguna la ejecutan. Abusan en el trabajo, remuneran por debajo de la canasta familiar, generan hambre y rencor en los hogares. Pensar libremente sin dirección conduce a tomar decisiones equivocadas, padres de familias que abandonan a sus hijos e hijas, no les importa la miseria ni el daño psicológico que ocasionan a sus hijos. Los daños psicológicos ocasionados en los niños, pueden mejorar si les dan tratamiento adecuado, en muchos casos son irreversibles y los traumas los acompañarán hasta el final de sus días.

El libre pensamiento, de una y otra manera, debe estar condicionado hacia el bienestar. El bienestar debe ser para los seres humanos, para los animales, las plantas y el planeta donde se vive, incluido todo el universo. 

El libre pensamiento bien direccionado, siempre, estará a favor del bienestar de todos.

Todo está en el criterio apropiado, racional, para buscar el bienestar.

Recuerda. Toda acción del hombre, sea buena o mala, nace en el pensamiento.

Por lo tanto. El pensamiento crítico se usa para el bienestar y, de ninguna manera para humillar a los vulnerables. Si es que existe libertad de expresión, úsala para ayudar a los que más lo necesitan. Recurre a la libertad para extender la mano al que lo necesita. Aplica la libertad para hacer volver a los que se pierden. Emplea el pensamiento crítico para dar de comer al hambriento y vestir al desnudo. Emplea el pensamiento crítico, con humildad, para enseñar con amor, no abusar del conocimiento para menospreciar al que menos sabe. Recuerda, hay muchos temas que el ser humano ignora. Por lo tanto, todos, de una y otra manera, somos ignorantes. Nadie conoce todo en lo absoluto. Las personas dominan conocimientos específicos de acuerdo a su profesión, pero ignoran muchas de los que otros conocen.

Editado por: ESULGO

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Bibliografía

Miller, S. (2023). Cognitive warfare: An ethical analysis. Ethics and Information Technology, 25(4), 1–12. https://doi.org/10.1007/s10676-023-09717-7
PDF: https://www.researchgate.net/publication/373656135

Yendell, A., & Herbert, D. (2025). Authoritarianism and the psychology of war: Exploring personality traits in the legitimation of military conflict. Politics and Governance, 13(1), 1–15. https://www.cogitatiopress.com/politicsandgovernance/article/view/10292
PDF: https://www.researchgate.net/publication/396018179

Sharfuddin, A. (2025). Psychological warfare and its impact. International Journal of Social Science and Human Research, 8(2), 245–252.
PDF: https://www.researchgate.net/publication/389884122

Rodriguez, N., Bollen, J., & Ahn, Y.-Y. (2015). Collective dynamics of belief evolution under cognitive coherence and social conformity. PLOS ONE, 10(9), e0139040.
https://doi.org/10.1371/journal.pone.0139040
PDF: https://arxiv.org/abs/1509.01502

Liddell, H. G., & Scott, R. (1940). A Greek–English lexicon (rev. H. S. Jones & R. McKenzie). Clarendon Press.
https://archive.org/details/greekenglishlex00liddgoog

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